San Ignacio repite esta meditación 4 veces.
Los ejercicios son
1.- Para reformar lo deformado
2.- Para conformarse con Cristo
El Rey es Cristo crucificado
tiene por trono la cruz
por diadema las espinas
por cetro la caña de la ignominia
por manto real la sangre de sus heridas
La empresa es la redención. Sin sangre no hay redención.
Hay que arrancar el pecado del corazón del hombre
Hay que sembrar la gracia, vida, virtudes, caridad, humildad y pureza de Cristo
Una vez redimido uno mismo hay que ayudarle a redimir el mundo.
y esto requiere otra vez toda la Sangre de Cristo y toda la del misionero.
Los otros cristos, los no crucificados, son falsos.
San Pablo: "Juro que no quiero saber otra cosa que Cristo crucificado".
No es verboso, ampuloso y mentiroso como los políticos.
"Si alguno quiere venir en pos de mí,
si alguno quiere ser de los míos,
tome su cruz cada día,
renúnciese a sí mismo,
y sígame".
Los que tenemos a honor ser de Él, no podemos pasar deprisa por estas palabras.
Adaptar el Evangelio al mundo es un sacrilegio.
Lo que hay que adaptar son nuestros tiempos al Evangelio.
- los que dicen ¡Qué locura!
- los que se ofrecen a seguir con fidelidad
- los que más se querrán distinguir en el seguimiento
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